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domingo, 1 de enero de 2012

Capítulo 48


Me apoyo en la pared y me descalzo, aún indecisa sobre qué hacer. Acabo sentada en el suelo con los tacones en la mano. Veo en un momento de la noche salir a Jack de su cuarto y dirigirse al de Halvo. Llama a la puerta y alguno de los dos habitantes de esa habitación doble le abre con pesadez.
-¿Tenéis condones?- pregunta con voz de sueño, restregándose los ojos.
Aquel que le ha abierto la puerta se introduce de nuevo en la habitación y luego deposita algo en la mano de Jack. Cierra la puerta. De vuelta a su cuarto, Jack se percata de mi presencia.
-Buenas noches- dice rascándose la cabeza- esto…
-No te hacen falta si vas  a hacerte un paja- le digo algo mosqueada, creo que de algún modo, pago con él mi frustración.
-¡Mira qué graciosita la amiga de Zack!
-¿De verdad tienes planes para esta noche?
-¿De verdad tú no?
Me encojo de hombros.
-A veces tus comentarios pueden resultar ofensivos, ¿sabes?
-¿En serio? Tu simple presencia a veces también resulta cansina.
-¿Lo dices por lo de aquella noche que aparecí en casa de Zack? ¿Cómo puedes ser tan inmadura?
-No es por eso Jack…
-Ya, bueno mira, di lo que quieras, pero cada uno tenemos lo que nos merecemos- dice señalándome y mostrándome mi alrededor con los brazos en cruz- yo no estoy tirado en el pasillo de un hotel pensando si follar o no con mi novio.
Retiro la mirada del chico, él se acerca a otra puerta, compañera de la de su habitación, de nuevo alguien le abre y Jack deposita el condón en una mano masculina que no consigo distinguir y vuelve a su cuarto mirándome enfadado.
La quietud del hotel se ve interrumpida momentos después por sonidos fruto de la pasión y que, de hecho, provienen de más de una habitación.
Finalmente dan las seis y aún sigo dándole vueltas a todo lo que ha ocurrido, con Zack, con Nick, con Jake, con Jack… Maldito Jack. Tengo un mal sabor de boca después de nuestra inexplicable y estúpida discusión. La tentación de disculparme comienza a escalar posiciones en mi quehacer en los instantes siguientes, sin embargo, la hago descender de un mazazo, no es que sea orgullosa, pero sí tímida: no me cuesta reconocer mis errores, pero sí aceptarlos en voz alta.
Me levanto entumecida, cojo mis zapatos y me dirijo a la habitación de Zack, decido que ya pensaré en alguna disculpa mañana para con Nick. Sin embargo, justo cuando estoy a punto de llamar a la puerta de Zack, la habitación de Nick me descubre su interior. Él y Andrew salen con un par de maletas en la mano.
-¡Melanie!- me mira sorprendido. Supongo que supone que acabo de llegar, por mi aspecto cansado y el hecho de que los zapatos estén colgando en mi mano.
-Hola…- digo con cara de disculpa.
-¿Ya ha acabado tu noche? Llegas un poco tarde para la película, al final me quedé dormido- hago una imperceptible mueca de dolor con los labios- pero podemos posponerlo para la próxima.
Algo en mi interior salta de alegría, “la próxima” suena lejano pero increíblemente apetecible.
-Lo siento Nick, debería haberte avisado de algún modo…
-Tranquila, estábamos de fiesta…- me echa otro vistazo rápido de arriba abajo.- ¿Quieres un café o algo?
Odio el café, ese es un dato importante a la hora de tomar una decisión, pero también odiaba el hecho de haber faltado a la cita de la película con Nick, ergo, acepto casi sin dudarlo.
Para mi sorpresa, entramos de nuevo en la habitación, no lo recordaba, pero cuentan con un pequeño set de desayuno: una cafetera, café y cacao en polvo y demás utensilios, agradecibles  en caso de un desayuno rápido. Andrew nos despide y se encarga del equipaje suyo y de Nick.
-Menos mal que contamos con él, ¡qué sería del grupo sin Andrew!
-¿Por qué os vais tan pronto?- Me he dado cuenta de que el resto de participantes en el tour siguen dormidos.
-A Rocket To the Moon no es de los privilegiados- comenta divertido mientras me sirve el café-  y con eso me refiero a que no tenemos autobús de gira.
-Así que viajáis en furgoneta.
-Exactamente.
-Seguro que mola más- intento animarle.
-No, no mola.- Se ríe.- Pero es lo que hay.
-A mi me gustaría recorrer Estados Unidos en coche.
-¡Estás loca! Pero si consigues un coche y te animas… ¡avísame!
-Lo decidí con una amiga mientras estaba en el instituto, en España.
-¿Airin?- lo miro sorprendido y, de nuevo, vuelve a reírse- Halvo me ha hablado de tus amigas, una de ellas era bajista, así que al pequeño Halvo se le quedó grabado  su nombre a fuego.
-Wow, definitivamente, tengo que hacer trapicheos con cuentas de skype.
-Al final todas tus amigas tendrán novios músicos y americanos, como tú.
Puede que Nick sea la primera persona en todo el tiempo que llevaba en América que se refiere a Zack como mi novio. Y hablando de novios, debía avisarle. Se lo comento a Nick y ambos salimos de la habitación, justo cuando Nick cierra la puerta, Zack abre la suya. Al parecer ya hay bastante más barullo en la planta.
Recibo a Zack con una sonrisa que no es correspondida, dirige su mirada a Santino y después a mí, creo que su mirada transmite información equivocada a su mente, la cual ha decidido que el apellido de Nick definitivamente no le hace justicia.
Asiente con el rostro enfadado y vuelve a entrar a su habitación dando un portazo.
-¿Pero qué…? ¡Zack!- golpeo la puerta.- ¡Zack no seas crío!- me arrepiento al instante de esas palabras, obviamente ofendiendo no consigues que te abran puertas.

miércoles, 6 de julio de 2011

Capítulo 46

Detecto en seguida el portátil de Zack en el baño, enchufado a la corriente. Como si oliera la conexión wifi en el ambiente me conecto internet en nanosegundos. Instantes después descubro a Airin conectada, le ametrallo a preguntas en el chat que responde como puede. Llega un momento en el que le dejo hablar y me explica que está esperando a Mpi, sin pensármelo demasiado, les mando una petición de video conferencia.
Me tumbo en la cama para no perder detalle de sus detalles, Mpi no puede parar de apartarse el flequillo cada 20 segundos y Airin es una obsesa del movimiento del piercing de su labio inferior. Jamás pensé que echaría de menos tantas chorradas. En cualquier caso, una barata conexión de hotel que apenas lleva la imagen y el sonido compaginados no me deja disfrutar al máximo de lo que más extraño. La cam no hace justicia a la perfecta sonrisa de Mpi, ni a los preciosos ojos de Airin, pero es lo que hay.
Mientras hablamos me doy cuenta de que hace casi medio año que no las había visto. Me olvido del teclado, gracias al avance tecnológico, nuestras voces son las líderes de la conversación.
-Dios mío, como os echo de menos. –Suelto de repente, cortando el hilo conversacional y anudando uno nuevo mucho más emotivo.
-¡Y nosotras!- suelta Airin.
-¿Cuándo piensas pasarte a vernos?- pregunta Mpi con cara de pena.
-Por favor, Mpi ¡qué preguntas!- interviene Airin- entre Zack, su papi, Jake… ¡no creo que quiera volver!
-¡Pues claro que quiero! Pero aún no sé… no estoy segura de muchas cosas…
-No importa, siempre nos puedes invitar, apuesto a que en tu casa hay sitio suficiente.
Por supuesto, Airin nunca desaprovecha una oportunidad de viajar.
-Puedo hablarlo con papá…
-Pues ¿a qué esperas?
Sin darnos tiempo a acabar con un tema, comienzo enseguida con otro, no porque intente evitar el anterior, sino porque con ellas los pensamientos me van mucho más rápido de lo normal, soy suprahumana con estas chicas.
-Tías, ¿sabéis qué?- Ni siquiera espero a que respondan y les explico con detalle todo lo que ha pasado hace escasos momentos con Zack, incluyendo todos los detalles. Al finalizar, ambas se miran con las cejas levantadas y se echan a reír.
-¡Madre mía, Melanie..!- Mpi ni siquiera puede acabar la frase.
-Jajajajaja, déjala que aproveche… Por cierto, Melanie, ¿qué tal está Jack y compañía?
-Muertos, creo…- Me fulmina con la mirada, a través de la cam aún puedo seguir sintiendo la enorme paciencia que tiene que tener conmigo, me echo a reír y antes de poder contestarle llaman a la puerta.
-Un momento, chicas.
-¡Ok!
Aparto el ligerísimo portátil de encima de mí y me encamino a la puerta, con el simple pensamiento de responder: “está en el ensayo”. Pero, para mi sorpresa, no me encuentro con un buscador de Zack. Allí aparece el gran Halvo.
-Hola…
-Hola, Melanie.- Me responde con una gran sonrisa, sonrisa que, de hecho, asusta.
-¿Quieres algo?
-Pues… a ti, me manda Zack.
Y sigue con esa sonrisa de violador. Abro un poco más la puerta para que pase.
-Dame cinco minutos.
Me dirijo al rincón dónde había depositado mi bolsa y saco mi camiseta de conciertos, me la pongo por encima del bikini, no me he percatado hasta el momento, pero Halvo inspecciona la habitación hasta toparse con el ordenador en el que, por supuesto, seguía en marcha la videoconferencia.
-Wooooo…- Y, como si estuviera en su puñetera casa, se arrodilla en el suelo, de cara al ordenador.- Hey.
-¡Hello!- Oigo que responde en seguida Airin.
-Where are you from girls?
-Spain!
-Melanie is from Spain too. Are you her friends?
-We are like sisters!
-I see, I see
El chico parece sentirse a gusto con la conversación y lo demuestra acomodándose en la cama con el ordenador, le miro con incredulidad y me devuelve una carcajada divertida. Me encojo de hombros y me siento a su lado para vigilar que nadie me robe a mis amigas.
El cuarteto video conferenciante acaba descojonándose durante minutos, Halvo se pone tenso de repente y me mira arrepentido, me grita una disculpa, a mí y a las chicas del ordenador, anuncia una despedida. Partimos.
Llegamos tarde, ese hecho es como un rito para mí, pero algo me dice que no para Halvo.
-Espero que Zack no se moleste…- dice mirándome, esperando una disculpa antes del juicio final.
-No, tranquilo- intento interpretar el papel de Dios de le mejor manera posible.
Entramos en la sala, al parecer, el ensayo de All Time Low ya ha pasado, We the Kings están sobre el escenario. Todo el mundo parece tener una tarea concreta que realizar. Localizo a Jacob, está con Evan en el puesto de sonido. El susodicho bajista no tarda en localizarnos.
-¡Por fin! ¿Qué ha pasado?- nos pregunta.
-Mucho tráfico.
-Nos perdimos.- Halvo y yo hablamos a la vez, le miro confusa, maldigo no haber planeado mejor la excusa.
-Nos perdimos porque había mucho tráfico.- Intenta salir del apuro Eric.
-Sí…- corroboro- Halvo pensaba que conocía un atasco, ha sido una aventura…
Zack acaba riendo.
-Vamos, anda. -Zack pasa un brazo por mi hombro.

jueves, 19 de mayo de 2011

Capítulo 45


En la habitación no se me ocurre nada que hacer, no creo que ponerme a cotillear sea un buen pasatiempo. Probablemente, si no tuviera tal grado de confianza con Zack y fuera una stalker más, sí que podría haber rebuscado entre sus cajones y buceado en su armario; pero no, me dedico a salir al balcón y contemplar las vistas al mar… mmm sí que es un poco mimado; me apoyo en la barandilla mientras oigo la puerta.
-Estoy aquí.
Él se acerca y, desde la habitación se queda mirándome: pasea su vista a mí alrededor, del cielo a mi rostro, de mi rostro al cielo. Estoy a punto de comentarle lo incómodo de la situación, pero se apresura:
-¡Nononono! ¡No te muevas!
Se acerca a su maleta y saca su profesionalísima cámara de fotos. ¿Más fotos? Me río con su gesto, jamás me había sacado una foto, a pesar de su pasión por esta disciplina artística.
-Mira para allá.- Me señala al cielo.- No, no gires todo el cuerpo.
Finalmente, él mismo entra en el balcón y me coloca en su posición predilecta. Yo me dejo hacer, creo que siempre me he considerado un poco su marioneta, no en el mal sentido de la palabra. El sonido de la máquina inunda el momento, sigo sin moverme tras esto. Oigo como Zack toquetea algunos botones.
-Me encanta…- susurra él. Le sonrío y, muy a mi pesar, se escabulle de mi lado y se dirige a la ducha para cambiarse de ropa.
Durante el tiempo que permanezco ante ese espléndido y “angelical” paisaje, no puedo dejar de pensar… Reflexiono sobre muchas cosas: desde el cambio climático hasta la respuesta de Zack a Cassadee esta mañana, ha dicho “es una amiga” ¿verdad? Igual no lo he oído bien, pero creo que esa ha sido su respuesta ¿soy su amiga? Pensé que habíamos pasado esa fase. Recuerdo patéticamente la primera vez que estuve a su lado cuando se duchaba: fue en su casa, yo estaba en su sofá viendo la Mtv y ahora, bueno ahora ni siquiera me he detenido a prestarle atención al sonido del agua; no quiero decir que me sea indiferente, obviamente, en ningún momento de mi vida me podría resultar indiferente Zack, simplemente está superado, pensaba que no tendría que profesarle más envidia a la ducha, aunque claro, si soy “su amiga” debería…
No tarda en salir de la ducha, va vestido con ropa ancha y cómoda, se dirige hacia mí con gesto cariñoso, se apoya a mi lado, sin apenas rozarme y su ojos se posan en mi, aun estando de perfil puedo sentir como me recorren, empiezan por el pelo, donde se detienen mucho, mucho, demasiado; su siguiente destino es mi boca, relamo mis labios para que no den la impresión de sequedad, finalmente acabo riéndome de mi misma por mi estupidez. Él sonríe también sin apartar la mirada de mí.
-¿Te molesta?
-¿Qué me mires? No, supongo que no… -Recuerdo mis reflexiones- Pero dime una cosa, ¿miras así a todas tus amigas?
Él sonríe más y retira la mirada, de repente sus pies descalzos cobran toda su atención.
-¿Qué ocurre, Mel?
-Es solo por lo que has dicho antes… cuando me presentaste a Cassadee…
-Te presenté como mi amiga, sí…
Bien, parece que él también sabe a qué me refiero ¿y aún me pregunta que qué ocurre? Desde luego Zack no es míster obviedad. Suspiro, no me gusta esta situación, para Zack parece ser una simple conversación más, pero yo no me siento igual en absoluto.
-Bueno… vale, soy tu amiga pero pensaba que…
-Melanie, ves al grano.
-Te quiero, Zack.
Con esa última frase se escapa todo mi aliento, todo mi aire, me olvido de respirar. Él vuelve la mirada en seguida a mí tras oírlo, su expresión ha cambiado totalmente, leo sorpresa, cariño, temor… Dios mío, nunca me imaginé diciéndole algo así a nadie, a nadie como Zack quiero decir, por supuesto antes se lo he dicho a muchos familiares y amigos pero…
Él parece confuso y su inseguridad se ve reflejada en mí rápidamente, me siento desnuda ante él, ya no hay nada que esconder, nada que me pertenezca a mí y a nadie más, ahora Zack ya es consciente de todo, obviamente, antes también lo era, pero el hecho de decirlo en voz alta supone deshacerme de una parte de mí que necesito; no deseo retroceder en el tiempo para tragarme mis palabras, solo deseo que me sean devueltas… de sus labios.
Espero una respuesta que no parece dispuesto a producir. Me derrumbo. Tirarme por el balcón, sí, buena idea, si en tres segundos no ha respondido…
No es necesario ni contar el tiempo, en milésimas imperceptibles tengo su rostro enfrente de mí robándome el escaso aliento que me quedaba después del mal trago. Rodea mi cuello con sus manos y me siento desfallecer, por fin suelto toda la tensión que había acumulado en ese minuto de la mejor manera posible, mis labios se unen a la danza que han provocado los suyos. He ahí mi respuesta.
Vendería todos y cada uno de los sueños que me quedan por soñar solo para no romper el momento, sin embargo, él separa mi rostro del suyo (literalmente) y se queda mirándome mientras se ríe infantilmente.
-¡Qué tonta eres!
-¡Qué romántico y adecuado comentario!
Se separa por completo de mí cortando cualquier tipo de contacto físico.
-Dije lo de amiga a propósito. Pensé que si le dabas importancia a ese hecho era porque realmente te importo, no somos solo amigos ¿no?
-Ya te hice esa pregunta una vez…
-Sí, en un vuelo hacia Nueva York, pero ahora lo pregunto yo ¿qué somos?
Me ha puesto en un compromiso, no seré yo la que lo diga. Le paso los brazos alrededor del cuello y para ello necesito colocarme de puntillas.
-¿Felices?
-No… incorrecto…
-¿Por qué crees que tenemos miedo de decirlo?
-Porque somos idiotas.
-Quizás sea porque… no podemos perder algo que no tenemos…
Parece que mi comentario le hace reflexionar y acaba dándome un sencillo beso otra vez.
-Pues creo que esta vez debemos arriesgarnos a tenerlo.
Pedimos la comida desde la habitación: fideos chinos. Tras nuestra conversación parece que todo va a ser más fácil, parece. Zack opina que le contará lo nuestro a los demás después del concierto. Por supuesto, Jack ya lo sabe, pero es el único y, al parecer, no ha dicho nada.
Tres horas más encerrados aquí y acabamos tumbados de la manera más extraña en la cama: él encuentra cómodo el hecho de estar tumbado a lo ancho de la cama con las piernas flexionadas y, por mi parte, apoyo mis pies en la pared y mi cabeza en la dura almohada que es su abdomen. Compartimos pensamientos prohibidos para el resto de la humanidad, reímos y lloramos multitud de veces. Cada momento en silencio da paso a un nuevo espacio de tiempo en el que me encuentro en plena comunión con él. Pero, desgraciadamente, en este momento no experimento algo así. Ahora tengo miedo, miedo de perder esto y no es un miedo sin fundamento, es un miedo plenamente lógico: esto se va a acabar en breves momentos y probablemente no lo volveremos a vivir en cuatro meses si hay suerte, o quizá nunca, quién sabe.
Tocan a la puerta, Zack resopla molesto, me levanto para dejarle espacio, pero algo en su mirada me ruega que le ruegue que no se mueva y así lo hago, paso mis brazos por su cintura y niego con la cabeza.
-¡¿Qué?!- Grita Zack sin moverse.
-¿Zack? Hay prueba de sonido, hermano.- Contesta una voz masculina que no reconozco.
Zack pone los ojos en blanco y, sin otra opción me levanto y le miro animándole a ir, no necesita que le retenga, necesita ir.
-¡Ahora voy!
Antes de desaparecer por la puerta, se gira hacia mí.
-¡Por cierto, tenemos algo que terminar!- Me dice con gesto pícaro.- Te veo esta noche, Armstrong.
Me río y asiento con la cabeza, cierto, recuerdo el momento de nuestra despedida… sí, definitivamente hay algo que terminar. 

jueves, 10 de marzo de 2011

Capítulo 44


-¿A Rocket to the Moon?-aventuro.
-Correcto.
-¿Cuál es tu rol?
-Aparte de ser el único que tiene un poquito de decencia en el grupo, voz y guitarra.

Me río con su comentario. Y no puedo evitar emitir una radiante sonrisa cuando le miro, parece una persona realmente agradable y muy natural. Sus tatuajes pueden asustar al principio, pero tras un par de frases y un trío de miradas un tanto indiscretas, descubres que lo hacen más dulce. Sinceramente el tattoo de ET sobre el hombro derecho es el que más me llama la atención, es la prototípica imagen de la película: el extraterrestre volando en la bicicleta del protagonista.

-¿Amante de ET, eh?
-¡Es la mejor película del mundo!
-Mmm sí, bueno, no está mal…- (DISCREPO TOTALMENTE CON SU COMENTARIO)- Pero siempre he sido más de Charlie y…
-¡La fábrica de chocolate!- Se gira inmediatamente hacia mí tras completar la frase, parece más animado conforme avanza la conversación, nos reímos.- Sí, tienes razón, esa es genial.
-La vi el otro día, es una especie de terapia, siempre viene bien saber que puede haber gente como Charlie en el mundo…
-Sí… si todos fuéramos como él sería todo tan fácil ¿verdad?

Y así continuamos con un análisis de lo más detallado de la película, empezando por el personaje de Charlie y acabando por repasar la coreografía de los Umpalumpas (en este punto tuvimos ciertas discrepancias y recibimos muchas miradas de incredulidad por parte de nuestros compañeros tras nuestros intentos de reproducir dicha coreografía).

-Dios, ahora me apetece volver a verla- añado.
-¡Podríamos! La buscaré luego en Itunes, pásate esta noche después del concierto si quieres, verás como llevo razón y el cuarto paso es el de los brazos.
-¡Es brazos-piernas-brazos-piernas!- Digo exasperada.- Pero me encantará dejarte mal de nuevo.
Se ríe y niega con la cabeza.
-Pues decidido, te veo luego, mi habitación es la 1086, estaré con Andrew, que es el batería.- Me señala al chico que tiene la posesión del balón en este momento.- Y bueno, el que viene hacia nosotros ahora mismo es Eric, más conocido como Halvo.
-Eh, tío.- Le dice Halvo a mi compañero- mira…- Eric se coloca una especie de piedra en la boca encima de la mandíbula- ¡Encontré un diente!
Nos echamos a reír y Nick niega con la cabeza, le parece difícil de creer, me comenta que Halvo siempre acaba sorprendiendo a la gente por su estupidez, el inculpado le devuelve el piropo con el dulce gesto de fuck.

Halvo se une a nuestro club de los “aburridos” (en realidad, tranquilos) y la verdad que al principio me resulta un poco incómodo: no sé si continuar con la conversación que tenía con Nick o volver a establecer una en la que también pueda introducirse Halvo, por dentro maldigo, y mucho, al compañero de banda de Nick, por entrometerse, pero al final acaba gustándome también, es muy divertido aunque sus puntos podrían ser considerados como esquizofrenia fácilmente por cualquier persona sin necesidad de cuatro años de carrera, en cualquier caso, le pasaré el número de mi amiga Airin, para futuras complicaciones.

-Tíos… se me han mojado los zapatos…
-Normal, si te pusieras chanclas como todo el mundo para ir a la playa…- Le recrimino.
-Pero si tú también llevas deportivas.
-Yo tengo la excusa de que no sabía que iba a ir hoy a la playa, pensé que las zapatillas son lo más cómodo para un concierto.
-¡¿Vienes al concierto?!- Me pregunta Nick. Asiento contenta por su reacción tan espontánea.

Ambos chicos no tardan en despedirse de mí para ir a comprar unos helados, con la conciencia libre de la culpa que les supondría dejarme sola puesto que Jake ha acudido a mi vera tras breves pero devastadoras palizas a sus contrincantes.

Nick consigue arrancarme otra sonrisa antes de desaparecer: coloca su piropeado sombrero sobre mí con una amplia y encantadora smiley americana que muy pocos tienen. Detecto que algunas fans han descubierto a los chicos, pero, ellos encantadores, como siempre, posan espléndidos y en bañador con las chicas.
Jake y yo posamos también, pero para nuestra cámara, aprovechando el sombrero de Nick decidimos fotografiarnos haciendo muecas para que quede patente el grado de estupidez al que podemos llegar, en cualquier caso, nos reímos como nadie.

Cuando llegas al punto en el que nada te sorprende, te sorprendes. Pues eso hice, me sorprendí al ver venir a un par de chicas hacia nosotros. Las impresionantes chicas, rubias y puramente californianas nos piden amablemente una foto, mi hermano y yo nos miramos extrañados y nos encogemos de hombros... Pienso que igual nos han confundido con alguien del crew.

-¿Cómo no?- Respondo y dejamos de lado las caras tontas y la intimidad de nuestra cámara digital para enfrentarnos a la Nikkon de aquellas chicas.

En algún momento alguna de ellas comenta que es una lástima no haber encontrado también a Zack, estoy tentada de decirles dónde se encuentra, pero por algún egoísta e individual motivo decido no hacerlo.

Y cuando el rey de Roma decide salir del agua, acude inmediatamente hacia mí, muchas chicas siguen allí; por un momento no sé dónde meterme, quizás si empiezo a cavar en la arena pronto estaré bajo tierra, sí puedo probar… Mierda, Zack también se ha dado cuenta de todo porque la sonrisa que tenía nada más salir del mar se ha esfumado en segundos. La verdad es que nunca había pensado en cómo actuar con sus fans respecto a esto, por varias razones: la primera que yo también soy fan, después está el hecho de que ni siquiera nosotros tenemos claro lo que somos y, por último falta decir que no somos dos personas que disfrutemos especialmente con la popularidad, de hecho, él ya estuvo a punto de dejar la banda por varios motivos que no vienen al caso.

De todos modos, no hay un agujero lo suficientemente grande por el que caber  en este momento y Zack parece haber salvado la situación esquivando mi mirada y dirigiéndose a sus compañeros.

Es hora de volver.

Jake se queda con Evan, compañero de equipo, además de victorias y yo me dirijo al hotel. Por el camino, veo a Halvo en la puerta de la tienda de helados, dando ridículos saltitos.
-Hey.
-¡Hombre, Melanie!
-¿Todo bien?- Dirijo mi mirada a sus pies.
-Quema…- responde él leyendo mi pensamiento- y no me dejan entrar sin zapatos, pero mis zapatos…
-Sí, lo sé. – Me río.- Siempre puedes andar con las manos, apuesto a que sabes hacerlo.
-¿Qué te hace pensar que sé?
Me encojo de hombros ¿Acaso no tiene pinta de que le gusta ir al revés del mundo?
-Pues no, no sé, sabía de pequeño… estoy pensando en probar con la rodillas cuando ya se me haya derretido el pie, puedo fingir ser un mutilado de la guerra.
Asiento embobada… qué conversaciones más extrañas tengo con este chico siempre.
-Si quieres te dejo mis zapatillas…- Es lo mínimo que puedo hacer, siempre intento ayudar a la gente como puedo y no tengo ninguna otra manera de ayudarle a él.

Halvo mira con el ceño fruncido las converse que calzan mis pies. No estoy segura de que un 37 sea su talla perfecta, pero mejor que quemarse…

-Igual si los parto en dos me cabe la mitad en tu zapatilla, nah, no importa, gracias, Melanie.

El resto de la banda sale del bar con unos cucuruchos, Nick lleva dos y le extiende uno a Halvo, suelta una carcajada al volverme a ver y comenta algo de lo ilegal del acoso. Finalmente conozco a todos los componentes de la banda, pero por poco tiempo: es la hora del paintball. 

miércoles, 2 de marzo de 2011

Capítulo 43


Nos acompaña hasta su habitación, que resulta estar al final del pasillo, obviamente parece la más tranquila de todas, y sus vecinos tampoco son demasiado activos. Me extraña ver una cama doble en su hábitat después de haber descubierto que Alex y Jack compartían cuarto. Le pregunto por el motivo.
-Soy el mimado de la banda, me tienen que cuidar mucho y me dan todos los caprichos.
Levanto las cejas con expresión de incredulidad ¿dónde han metido al verdadero Zack? El armario tiene aspecto sospechoso.
-En realidad es que prefiero dormir y estar solo, todos los tranquilos estamos en esta parte del pasillo.
-¿Y quiénes son tus vecinos?
-Ahí- señala a la pared con el dedo- está Evan, creo que Matt está al otro lado hay algunos más pero no…
Zack se ve interrumpido por un golpe en la puerta y se apresura a abrir algo mosqueado. Le recibe una cara femenina e infantil muy cute, es Cassadee.
-Hola Zack, me han enviado para deciros que hay reunión en la habitación de Vinny.
Zack suspira, no parece muy animado por la noticia. La chica posa sus ojos en mí y retira la mirada rápidamente, con incomodidad. No pasa este hecho desapercibido ante los ojos de Zack quien procede a presentarnos.
-Cassadee esta es Melanie, una amiga, y su hermano Jacob.
-Encantada.- Comenta la chica con una sonrisa, mi hermano responde por los dos.
Rondamos la treintena en la habitación del jefe de merchandasing que comparte habitación con Grieco, deduzco que no están todos los ocupantes de las habitaciones: All Time Low se encuentra al completo, al igual que HeyMonday, también reconozco a Vinny, Grieco, Evan y Jeff ¿demasiada resaca, Matt? Y luego a un grupo de chicos que no me suenan en absoluto, por lo que deben de ser A RocketToThe Moon. Tal cantidad de personas en una habitación para dos, por muy espaciosa que ésta sea no deja de ser un hecho agobiante. Vinny toma la palabra.
-Bien, ayer por la noche se dijo de ir a jugar hoy al paintball, pero no estábamos todos en la fiesta por eso lo repetimos ahora otra vez, ¿quién se apunta?
Jack, Alex, Ryan y todo el “all-time-crew” presente levantan la mano inmediatamente, Cassadee  también lo hace y todo Hey Monday la imita. A Rocket to the Moon también parece tener ganas de ametrallarse a pintura. Yo miro a Zack quien parece abstenerse de paintball y se cruza de brazos, yo me guardo las manos en los bolsillos resistiendo la tentación. Vinny fija su atención también en él.
-Zack, tío, vente. Estamos grabando el DVD, van a grabar un poco en el paintball.
-Ni hablar, para un día que vamos a estar en LA, ya dije que me iría a surfear.
-Pero es por los fans…
-Me da igual, ya me los llevé el otro día a hacer fotos.
-Zack, colega,- Alex se gira para hablar con él directamente y nuestra presencia se hace evidente…- ¡Melanie, Jake! ¿Qué hacéis aquí?
Ambos le sonreímos, pero yo no agradezco en absoluto todas las miradas que estoy recibiendo por su comentario.
-¡Me pido a los Armstrongs en mi equipo!- Grita Alex levantando la mano y mirando a su alrededor como en una subasta, alerta por si es contradicho, y, de hecho, la mirada de Zack le contradice y mucho… -¿Solo a Jake?- susurra Alex.
El ambiente de la sala se vuelve un tanto tenso mientras Zack se piensa su contestación. Por suerte, el bueno de Evan interviene:
-Chicos, yo creo que da tiempo a las dos cosas, podemos ir un rato a la playa y después, los que queramos ir al paintball, nos vamos.
Todos aplauden la idea de Evan y un pensamiento de agradecimiento le tiene a él como destinatario en mi mente.
Tenemos la suerte de encontrarnos en un buen hotel de Los Ángeles, esto es, hotel de playa y es que hay una salida secretasoloparahuéspedes que da a una playa casi privada. Zack está más animado y una tabla de surf parece hacerle más feliz que una tiza a un tonto. Los demás nos distribuimos por la arena. Me sitúo cerca de Alex, por ser el único, con excepción de Jack y Rian, que conozco. Jake se sienta a mi lado. Mi vista ya no alcanza a ver a Zack, tal y como me prometió: me ha llevado a surfear.
Jake y yo nos habíamos sumergido en una de nuestras conversaciones cuando una voz masculina propone ir a jugar al fútbol, mi hermano salta enseguida entusiasmado.
-¿Desde cuándo te gusta a ti el fútbol?
-Esto es América, Mel, se da por sentado.
En seguida, Alex lo reclama para su equipo junto a Evan, me ofrecen un puesto en alguno de los equipos que rechazo amablemente:
-Cuando sepáis jugar al fútbol auténtico, quizás juegue…
-Ooohhh, ¡que alguien la mate!- Me dice Jack mientras rebana su cuello con el dedo y me señala.
La mayoría se levantan para jugar y soy de las pocas que se quedan en la arena puesto que ni siquiera llevo bañador: no entraba en mis planes llevar traje de baño para un concierto, a diferencia de mi amiga Mpi, que es por ello mundialmente conocida.
Pero hay otra persona más a mi lado que no está demasiado interesada por el futbol ni por el mar, es uno de los chicos desconocidos, no por mucho más tiempo. Antes de que la situación se vuelva incómoda, suelto mi primer comentario.
-Me gusta tu sombrero.
Son una de mis prendas fetiches, los gorros.
-Gracias,- responde con una sonrisa.- ¿Melanie, verdad?
-Sí.
-Soy Nick.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Capítulo 42


¿Acaso piensa papá investigar a la banda? Miedo me da lo que pueda averiguar, aunque definitivamente, papá era así de joven, o peor…
El domingo por la mañana me levanto descansada y me dirijo con seguridad al sobre de Zack. Lo guardo en uno de los cajones interiores del armario, debajo de un montón de ropa de invierno que aún no he tenido la posibilidad de usar en California. Recojo el sobre y resisto la tentación de volver a leer su carta; junto a ella se encuentra el papel donde en su día me firmó Tom. Me empano  mirándolo hasta que recuerdo el propósito principal del madrugón de este domingo: concierto de All Time Low.
Encuentro las entradas sin problema y voy en busca de mi hermano que sigue en la cama, mala señal, si yo tiendo a la tardanza, él vive prácticamente en ella. Abro las ventanas de su cuarto y grito su nombre varias veces. Él se remueve en su cama.
-Melanie… es domingo.
-Bonita excusa… mira la mía: ¡Concierto, Zack, LA! ¿Recuerdas?
Jake se despierta de golpe y se sienta en la cama.
-¡Mierda!- Me mira preocupado.- Me he dormido ¿a qué hora sale el vuelo?
Le devuelvo la mirada de preocupación.
-¿Vuelo? Yo no he reservado ningún vuelo ¿y tú?
-Pensé que lo habría hecho Zack.
En este momento echo de menos la capacidad de organización de Airin, para ella, esto no supondría un problema; de hecho, probablemente se hubiera despertado ya en Los Ángeles, Airin y su sexto sentido para organizar viajes… Bien… ¿qué haría ella?  Como no tengo muy clara la respuesta abandono a Jake para que comience a arreglarse y me dirijo a mi portátil.
Por el pasillo me choco con Billie, embutido en un chándal Nike de tiempos prehistóricos, papá siempre presumiendo de estatus social de la mejor manera. Me saluda con la mirada y me pregunta qué hago todavía aquí. Entrecierro los ojos ante la ironía de su pregunta.
-¿Qué qué hago aquí? ¿Tú qué crees? Buscar un medio para salir de aquí.
Él pone cara de concentración como si no lo entendiera.
-¿Quieres que te lleve?- Me dice aún confundido.
Y una ducha de alivio cae desde lo más alto del techo de la casa. Se lo agradezco y le meto prisa a Jake, estoy acelerada, ni si quiera desayuno, no tengo otra opción si lo hago vomitaría.
Una vez dentro del coche saco mi Iphone para llamar a Zack e informarle de que ya estamos de camino. Lo que no había pensado y estoy pensando ahora mientras suenan los toques de teléfono es qué hará papá cuándo vea a Zack, qué tensa situación. Oigo su voz contestando mi nombre, suspiro.
-¡Hola! Ya estamos yendo.
-Genial ¿Cuánto os queda? ¿Queréis que vaya a esperaros a algún sitio?
-Pues… ¿dónde estás tú?
-En el hotel.
-¿A sí? ¿En el hotel? Qué bien, “el hotel” voy a poner esa dirección en el GPS a ver dónde aparecemos.
-Me encanta tu voz cuando te pones sarcástica, pierdes el acento.
-No intentes despistarme, o no llegaré al famoso hotel en la vida.
-Llegarás aquí si es aquí a dónde quieres llegar.
-¿Ahora también te pagan por componer letras para la banda?
-Umm otra vez ese tono.- Finge dolor.
-¿Vas en coche?
Mi boca está apunto de disparar otra nota irónica a Zack, “voy en globo aerostático”; pero decido que es mejor la tregua por ahora.
-Sí.
-Bien.- Comienza una serie de explicaciones de autopistas/números/carreteras que no entiendo y me dedico a mirar por la ventanilla esperando que termine. Oigo silencio a través del teléfono.
-Entiendo.- Respondo al fin confiando que su explicación haya terminado.
-Vale bueno, pues cuando estés ahí…
-¿Dónde?
-Argg… ¡Te lo acabo de decir! Eres imposible, cuando te vea recuérdame por qué… bueno mira déjalo… ¿Está Jacob por ahí?
-Yep.
-Pásamelo.
Su voz rendida me hace sentirme culpable, pero la situación sigue siendo divertida; en todo caso, le paso el teléfono a Jake, quien presta más atención y tras colgar le da las indicaciones a papá.
Finalmente, Billie nos despide desde el coche y nosotros desde la acera, no es una despedida muy emotiva, apenas es despedida: un leve asentimiento de cabeza por parte de todos los participantes confirma la ausencia paterna para el día de hoy. Sonrío a Jacob quien me devuelve el presente, pero ampliado y nos encaminamos al hotel.
Hay algunas pocas fans aquí y allá, pululando por la entrada y los alrededores, pero nada preocupante. Hoy es uno de esos pocos días que la banda tiene permitido pernoctar en hotel ¿la razón? Simple: esto es LA, señores.
Bolsa en mando iniciamos lo que será el mejor domingo del mundo terrenal. Vestíbulo del hotel alcanzado. Siento como varias miradas se posan en nosotros, pero no todas son tan especiales como la mirada verdosa y emocionada de Zack, se levanta del sofá y anda (corre) hasta nosotros, tarea que yo también imito.
Nos fundimos en un abrazo que promete el paraíso, no decimos nada, cualquier palabra o frase sonaría banal y demasiado terrenal en este momento. Me pongo de puntillas y encajo mi rostro entre su hombro y su cuello, creo firmemente que ese hueco ha sido prediseñado por Dios y por eso encajamos como un puzle perfecto. No sé cuánto tiempo estamos así, considero que los segundos adecuados, los minutos esperados y el tiempo perfecto.
Finalmente nos separamos, pero no es suficiente para que decida volver a la vida física: paseo por su mirada, nadando en su sonrisa hasta que él coge mi rostro suavemente y me besa cariñosa y castamente.
-Por fin…- susurra él apoyando su frente en la mía.
Ante la falta de aire, solo me acerco a emitir una leve pero emocionada sonrisa.
Busco a Jacob, está detrás nuestro, un tanto incómodo pero sonríe y saluda a Zack con ánimos renovados. Me doy cuenta de que no solo lleva su bolsa, también mi mochila está en sus manos, no sé en qué momento exactamente la dejé caer, la recojo de brazos de mi hermano con una mirada de disculpa.
-Venid.- Zack me coge de la mano y nos guía hasta los ascensores.- Tenemos la décima planta entera solo para nosotros.
Con “nosotros” supongo que se refiere a toda la banda. Pero al llegar al décimo destino descubro que mi hipótesis es errónea: la planta es de toda la banda, sí, sumándole el crew y sumándole las otras bandas, teloneras o no, del tour (mírese: HeyMonday, We The Kings y A Rocket to the Moon)
Aterrizar en el pasillo ya es de por sí una locura: se oyen gritos procedentes de casi todas las habitaciones, también reconozco a algunas caras corriendo de una habitación a otra, veo a Alex salir de su habitación dejando la puerta abierta para ir corriendo hacia otra puerta, llamar e irse corriendo de nuevo a su refugio. Pongo los ojos en blanco, menudo crío. De la puerta sale un Travis muy cabreado: lleva una toalla atada a la cintura y sus pelos serían la envidia de Simba y de toda su estirpe. Va corriendo hasta la habitación de la que ha salido Alex.
-¡Barakat, como te pille estás muerto!
Es Jack quien abre la puerta esta vez para confesarse inocente y delatar a su compañero de cuarto.
-¡Alex!- Grita esta vez y éste se asoma con cara inocente por la puerta.- Nada cariño, tú haz lo que quieras con mi puerta.
-Gracias, Travis, te desposaré en breves.
-De eso nada- interviene Jack- Alex es mío hoy.
Zack suspira a mi lado.
-Y así todos los días…- Me río, parece divertido- aunque pierde la gracia cuando Jack está borracho y se pone a dar volteretas desnudo…

viernes, 18 de febrero de 2011

Cpítulo 41

Salgo de su habitación con lágrimas bajando libre y tranquilamente por mis mejillas. Me encierro entre las sábanas de mi cama y por fin abro la carta.


Melanie!


How’s going?


OMG I’m sure you would love all the things that we are visiting, the cities are awesome, Mel! Today we have the gig in Oklahoma City, OK!! Sounds right, doesn’t it? I’m having fun with the guys; they are so fucking crazy… I think Rian needs no to follow Jagk’s example but he does. Jack needs sex, you know, he must stop raping me! And Alex, well Alex misses his mom, he doesn’t realize but we know he needs her and he’s always at the phone… so embarrassing … Well we have been separated till one month, and I have been missing you since that moment. It sounds actually corny, I know… Anyway we’re having a gig in LA on Sunday and I have thought you could come… I send you the tickets w/ the letter (they’re into the packet, look for them!) There are two so you can go w/ Jacob or the other thing that lives with you I don’t remember its name very well (josue? Joshy?) I love you so much little girl and I see you every night in my dreams (corny again?) but it’s true it’s the one way to remind me how you are… blue eyes right? Haha no! Blackish-chocolate-brown eyes!! No more to say, Mel. Call me when you know something about the LA gig ok?


See you tonight!

Ahora lloro más que antes, sí, es cierto que ha sido cursi y muy extraño en él, pero eso lo hace más especial. Maldito Zack, me ha hecho llorar, me limpio los ojos con el dorso de la mano y busco las entradas en el sobre. Los Ángeles, debería ir… pero no entiendo por qué él no me preguntó nada cuando hablamos por teléfono en Hawaii, para esas fechas la carta ya estaba en casa, Joseph me lo ha dicho. Decido salir de dudas, cojo mi iPhone y aún desde debajo de las sábanas le llamo. Hay buena cobertura aquí, California para eso es especial.

-¡Melanie!


-Hola, Zack.


-Tienes voz llorosa.- ¿Voz llorosa? ¿Cómo lo sabe? Maldito Zack. Le dedico una carcajada.

-Acabo de leer tu carta.


-¿En Hawaii?


-No, tonto. Ya hemos vuelto. Tuvimos problemas…


-¿Detuvieron a Joseph?


-No… pero no porque no se lo merezca.


-¿Qué ha pasado?

Le cuento el problema de la carta y además, las aventuras de Hawaii.

-Bueno yo no te pregunté nada cuando te llamé porque pensé que no la habrías leído aún.


-Josh la había escondido.


-Es imbécil.


-De todos modos, tendré que hablar con él.


-Claro… pero al concierto ¿irás con Jake no?


-Por supuesto.


-Oks me tengo que ir, Melanie. ¿Nos vemos el domingo entonces en LA?


-O esta noche en tus sueños.- Me burlo.

Él se ríe.

-Qué cursi eres. Hasta esta noche.

Decido que quiero desconectar por un tiempo de Joseph y de sus problemas mentales. Quizás me venga bien hablar con papá de esto, Jake también es muy buen confesor, pero él no puede ser imparcial en este partido, o más bien en este penalti injusto que Josh acaba de tirar.

Busco a papá por la casa y oigo su voz junto a la de Adrienne, proviene del salón. Entro cautelosamente tras pensármelo dos veces: finalmente decido que no me importa que Adrienne también lo sepa. Lo que yo no sé es que esa conversación cambiará por completo toda mi historia en América.

-Hola.


-Hombre, ¡hola futura universitaria!- Saluda Billie Joe descruzando las piernas y quitándole el brazo de encima de los hombros a Adrienne.

-Hablando de universidades, tendrás que llevar los papeles ya ¿no?- Apunta Adrienne.

-Los enviaremos por correo, tampoco hace falta ir.

Y comienza una conversación de a dos en la que, por supuesto, solo soy una simple espectadora.

-¿Cómo que no hace falta ir? Pero si está aquí al lado, no seas vago.


-¿Aquí al lado? Si con aquí al lado te refieres a siete horas, sí, está aquí al lado.


-¡Solo es media hora de aquí al Golden West College!


-¿Golden West College?

Veo como Billie se incorpora y deja de mirar la tele distraídamente para mirar a los ojos a Adrienne contrariado. Yo tomo asiento, parece que esto va para largo.

-¿Cómo que el Golden College?- Repite mi padre.

-¿Qué le pasa?


-Adrienne…- me mira incómodo y luego baja la voz- dijimos que Melanie tendría las mismas opciones que Joseph y Jacob.

-Pero Billie, pensé que esa universidad era mejor para ella.


-¡Nuestros hijos van a ir a Stanford!


-Cariño, sabes lo que significaría Stanford para ella, quizá ella no esté preparada.

¿Qué significaría Stanford para mí?

-Tonterías, irá a Stanford, la semana que viene iremos a solucionarlo todo.


-No creo que sea lo correcto, Billie.


-Pero es lo justo.


-Quizás debas poner en orden tus prioridades.

Me asusta saber que están subiendo el tono de voz y no ayuda el hecho de que no sé cómo intervenir, si lo hago, tendré que ponerme de parte de alguno de los dos lo que significa: llevarle la contraria al otro. Como una cobarde, sigo escuchando.

-Mira, Adrienne, Melanie tendrá lo que Josh y Jake, pensaba que esto ya había quedado claro cuando lo hablamos, además podemos permitírnoslo, no entiendo por qué te opones.


-¡No estoy hablando de dinero! ¡Por supuesto que podemos permitírnoslo! Estoy hablando de su educación, ¿no has pensado que quizás sea mejor para ella un ambiente sin presión? Piensa que no está acostumbrada a llevar su… su… nivel de vida…- Hace una pausa bajando la mirada avergonzada, me encojo de hombros para intentar darle a entender que no me ha ofendido.

-¿Y por ese motivo no puede ir a una universidad privada?


-Primero, no es solo por eso y lo sabes. Segundo, no es privada.


-Pero no está matriculada como sus hermanos, nos tocará pagar como si lo fuera.


-El Golden College está más cerca de casa, no tendrá necesidad de mudarse.


-Adrienne, ya es mayorcita, no creo que la eches de menos


-¿Por qué? ¿Por qué no es mi hija? ¿Solo puedes decidir tú sobre qué es lo mejor para su educación? Esto no funciona así, Billie, y también lo dejamos claro: no actuaré como su madre a veces y como una desconocida otras.

Han sido unas palabras muy bonitas por parte de Adrienne y me alegra haberlas oído, le sonrío agradecida, pero ella no me mira, sigue contrariando a mi padre. Siento que ya es hora de intervenir, probablemente ellos no se hayan dado cuenta de que estoy ahí, razón de más por la que deben parar.

-Estoy aquí.- Ambos se giran algo avergonzados.

-Esto… Melanie… quizá sea mejor que subas a tu cuarto…- Comenta Billie con un tono de voz tan bajo que nunca pensé que podría llegar a ponerlo después de los gritos de antes.

-O quizá sea mejor que decida qué hacer yo con mi vida.- Remarco el “yo”.

Los dos se miran, al parecer, era una opción que ninguno había contemplado, sé que piensan que, por ser extranjera no sabré elegir, pero están equivocados, para algo tengo un portátil con conexión a internet en mi habitación: para investigar; y para algo tengo conocidos en California que también son recién llegados (Jake o Zack): para informarme.

-Pero, Melanie, tú no conoces bien esto…- Añade Adrienne.

-Ya pero puedo estudiarme qué ofrece cada universidad y decidir… ¿no?


-Será lo mejor.

Bien, Adrienne ya está convencida, ahora queda papá. Él tarda bastante más, busca con el ceño fruncido un motivo con el que contrariarme.

-En cualquier caso, me gustaría que vieras ambas universidades antes de decidirte. El Golden West College ya lo has visto, la semana que viene iremos a Stanford.

Adrienne da un suspiro, como si esa última frase hubiera sido su derrota.

-Jake, ¿vendrás conmigo a Los Ángeles?


-Claro.

Claro, esa es su respuesta. Simple, rápida; me sonríe desde el otro lado de la mesa. Estamos toda la familia comiendo y no he encontrado mejor momento para comunicarles mi viaje a LA para acudir al concierto de All Time Low. Joseph no ha levantado su mirada hacia mí en ningún momento y Jake acaba de bajar de su cuarto, ni siquiera se ha enterado de qué trataba este viaje y ha aceptado sin dudarlo, sin preguntar motivo y sin preocuparse de detalles.

-Tengo ganas de ver a los chicos.- Comento

-¿Cuándo podré… mos conocerle?- Pregunta Billie algo distraído.

-Pues… quizá cuando termine la gira…- Intento retrasar ese momento el máximo posible para que el dolor sea el mínimo.

-¿Cuándo es eso? ¿Al año que viene?


-Papá aún estamos en septiembre, queda mucho para el año que viene.- Por primera vez interviene Joseph en la conversación.- Acaban la gira en diciembre.

-Genial un invitado más en las comidas navideñas.

Nunca me imaginé a Billie preocupándose por su yerno, principalmente porque nunca pensé que llegaría el momento en el que tuviera que enfrentarse a ello. Se llevarán bien, me aseguro a mí misma: dicen que una mentira, repetida muchas veces, se convierte en realidad.

Jake parece divertido con la conversación, Joseph sigue en su mundo, sin preocuparse por nada o quizá demasiado incómodo para ello; la verdad es que yo mezclo los sentimientos de ambos hermanos: me divierte y me incomoda la situación a la vez. Adrienne, por su parte va acorde con Billie en todas las emociones.

-Entonces… All Time Low ¿no?

Esa última pregunta de Billie acaba produciéndome la risa, risa que acabo contagiándole a Jacob y finalmente a Adrienne. Es esta última la que acaba por responder.

-Sí, cariño, sí, All Time Low.

sábado, 29 de enero de 2011

Capítulo 40

El resto del vuelo transcurre tranquilo, llegamos cuando la noche posa con todo su esplendor, los chicos se han dormido prácticamente en la misma posición, les hago una foto antes de que Adrienne rompa el encanto y los despierte. Es la primera foto que tengo de ellos, después de cuatro meses en USA. La mayoría de las fotos de estas vacaciones son de Jacob con sus padres en el parque de agua, Joseph y yo apenas hicimos fotos de nuestras salidas.


Oh sweet home California! Las vacaciones no me han dado todo lo que esperaba de ellas, pero aún así, le agradezco a Hawaii el haberme dado la oportunidad de conocer más a Joseph y unirme más a Jacob.

Sale el sol, me siento la cama, me pongo mis zapatillas, me levanto, ando hasta el baño, cierro la puerta, me desnudo, entro en la ducha, salgo, me visto, y bajo a desayunar, todo normal en un día corriente hasta que entro en la cocina. Allí están Billie y Adrienne charlando tranquilamente ¿sigue pareciendo normal, verdad? Pero justo al verme pasar por su lado se silencian con las miradas. Si pasas al lado de dos personas y se callan solo puede significar dos cosas a mi entender: te están criticando, están criticando a alguien que conoces.

-¿Qué ocurre?- Pregunto con miedo. Ellos se miran y, ante la falta de iniciativa de mi padre, Adrienne se levanta y coge un sobre de la encimera, uno muy grande, uno de color marrón, uno que susurra mi nombre.

-Melanie, esto es tuyo.

Efectivamente, lleva mi nombre en una etiqueta pegada al dorso junto con el símbolo de California.

-¿Qué es?-Pregunto.

Como si fuera a averiguarlo más rápidamente que ellos formulando esa pregunta.

-Ábrelo.- Me anima Billie con una sonrisa de oreja a oreja.

Despego el papel lentamente, rasgándolo con cuidado por la solapa. Ahí vamos. Creo saber de qué se trata antes de sacar el primer folio: son los resultados de la prueba de admisión a la universidad. Trago aire antes de aguantar la respiración en el proceso en el que tardo en sacar los folios del sobre. Cierro los ojos, respiro, los abro… Apta.

-He aprobado…- susurro aliviada.

Ellos parecen aliviarse también. Mi padre me aprieta el hombro con su mano, orgulloso, creo. Sonrío.

-Enhorabuena, Melanie.- Salta una voz desde detrás de la encimera. ¿Cuánto tiempo lleva ahí?

-Gracias Josh, buenos días a ti también.


-Por cierto, papá, he decidido que voy a aprobar matemáticas.

Aquella conversación que todos tuvimos con papá una noche vuelve de nuevo a mi mente, Billie le prometió un bonito premio si aprobaba la asignatura que tiene clavada en el alma.

-Luego hablamos.- Corta Billie.

No me entretengo más allí, ni siquiera desayuno, como era el propósito principal de la mañana, subo directamente a la habitación de Jacob y entro directamente. Me sorprende verlo tumbado en la cama, despierto y mirando el techo pensativo, resulta raro en Jake.

-¡He aprobado!


-¡Enhorabuena, Mel! Lo sabía.


-¿Ocurre algo, Jake?


-Mmm no… nada grave por el momento.- Entro y cierro la puerta.- Hoy parece que va a ser uno de esos días en los que apetece llorar.

Mi hermano mira por la ventana, es cierto, está nublado y eso, en California, puede ser motivo de llanto para muchos pero creo que Jacob se siente mal por un motivo diferente.

-¿Aún le das vueltas a lo de Hawaii?


-No, la cagué, punto. Pero… jo, Mel… te lo tengo que preguntar o no me sentiré bien.


-Claro, dime.


-Y sé sincera, porfa.


-Siempre, Jake.


-Verás, no consigo acordarme muy bien de… bueno, de la noche… pero creo que en algún momento hablamos ¿no?


-Sí.


-¿Qué te dije?


-Pues…- finjo que estoy recordando para intentar decidir qué debería decirle, si me pregunta esto tan preocupado solo puede ser por un motivo: no quería decirme lo que me dijo- me pediste que te llevara a España, creo.

Por una parte, me siento mal por mentirle (mejor dicho, por ocultarle información), pero pienso que en el fondo se sentirá mejor así, si decide contarme algo, que sea por propia voluntad y no por la de una mala noche.

-¿Te lo pedí… por algún motivo… o algo?


-Mmm no… surgió sin más.- Intento que mi voz suene lo más desinteresada posible.- ¿Te preocupa haber dicho algo malo?


-Sí, la verdad es que sí, bastante, no fue mi mejor noche.


-Solo me dijiste eso y que el camarero tenía pinta de asalta cunas.

Ambos nos reímos, puedo ver a Jacob más relajado.

-De todos modos, Jake, puedes contarme lo que quieras.


-Tú también lo sabes ¿no? Porque a veces pienso que no soy lo suficiente bueno para guardar tu secreto…

-¿Se trata de un intercambio? ¿Es eso?- Pregunto algo molesta, no con Jake, si no con la situación, a mi me encantaría poder contárselo pero su forma de verme podría cambiar totalmente, lo que me da que pensar ¿y si fuera eso lo que le ocurre a él también?

-No… pero me estás pidiendo que confíe en ti, cuando tú no confías en mí…


-Jacob Amrstrong que te quede bien claro, eres la única persona aquí a quien le confiaría mi vida, no a Zack, no a papá y tampoco a Josh ¿de acuerdo?

Parece sorprenderle, me mira con cara de ¿indignación?

-¿Entonces?


-Dame tiempo…


-Claro. Lo mismo te digo.

Parecemos idiotas, ambos queremos soltarlo pero lo único que hacemos es pedirnos tiempo, a veces me gustaría que me atosigara un poco, que la preocupación o la simple curiosidad pudiera con sus principios morales, pero sé que Jacob no es así y lo sé porque yo soy jodidamente parecida.

Algo aparece para cortarnos el mal rollo, Joseph entra sin permiso en la habitación.

-Hola, hermano- pasea su vista por el cuarto entero para comprobar si debe saludar a alguien más y allí estoy yo- hola, persona- siempre tan agradable- tengo noticias.


-Y nosotros cerebro… fuera de mi cuarto, Josh, nadie te ha invitado.


-Pero que borde eres cuando quieres, Jake.

Estoy tentada de responder “como tú” pero eso me delataría de nuevo, apoyando el bando de Jacob así que prefiero quedarme callada.

-Es una noticia que os interesa.


-No nos…


-Déjale hablar, Jake- Sí he apoyado a Joseph y no me ha pagado, espero que merezca la pena.

-Dentro de poco… en casa… ¡habrá un nuevo miembro!


-Oh no… Que alguien avise a protección de animales, Josh quiere una mascota.- Bromea su hermano.

-Un perro, probablemente.- Sonríe Josh orgulloso.

-Lo tienes muy claro- intervengo- ¿vas a aprobar seguro?


-Sí, solo necesitaba motivación, no era esto lo que más quería pero he pensado que es un buen regalo ¿qué opináis? A papá le parece bien y mamá me ha dicho que con tal de que no entre el bicho en casa…


-Te deja entrar a ti y no deja entrar al perro, no veo la diferencia.


-Oh, Jake, crece, esa broma ha sido muy barata.

-Josh.- Digo cambiando de tema, no he tenido oportunidad de hablar con él desde nuestra discusión, quizá este sea un buen momento- ¿Crees que se debería hablar lo que pasó en Hawaii?

Nótese el efecto de la impersonalidad en la oración, espero haberla compuesto bien.

-Está todo bien, Mel, no problem.


-¿Qué pasó?- por supuesto, el rey cotilla ha de hacer su trabajo.

-Joseph se enfadó conmigo…


-Yo no me enfadé, solo me molesté.


-¡Wooh la nueva no-hermana ha conseguido algo que yo no he conseguido en 12 años de vida!


-Iros a la mierda.

Josh sale de la habitación riéndose por el comentario de Jacob. Creo que debería hablar con él, hay ciertas cosas que puedo dejar pasar sin más, pero no esto.

-Ahora vengo.

No consigo nada, Joseph sigue insistiendo en que no quiere hablar del tema, peor para él si quiere guardarse esos sentimientos, sería la primera vez que Josh no dice algo en voz alta.

En su cuarto parece nervioso, como si no le gustase que yo estuviese ahí. Sinceramente yo tampoco me encuentro muy cómoda rodeada de tanta pornografía, hard punk y oscuridad. Quizás debería salir ya.

-Oye, Mel, lo que voy a hacer ahora… va a molestarte… va a molestarte mucho…

Me impresiona su frase… abro mucho los ojos y miro a mi alrededor, asustada, llamadlo paranoia…

-¿Cómo sabes que va a molestarme?

Él no responde atraviesa su habitación y abre el último cajón de su mesita de noche. Revuelve las cosas y saca un sobre. Joseph mira el sobre, el sobre mira a Joseph y finalmente ambos me miran a mí. Me lo extiende.

-Llegó antes de que nos fuéramos a Hawaii y Adrienne lo dejó un tu escritorio…

El pequeño sobre tiene mi nombre escrito a mano con letra angulosa y pequeña pero legible e increíblemente bonita, y pienso así porque sé quién ha escrito mi nombre de esa manera…

-¿Por qué me lo quitaste?- Pregunto triste, acariciando las letras de mi nombre con los pulgares.

Josh no responde. El sobre está abierto, lo que significa que ahí está la respuesta, lo que significa que todo lo vivido con Joseph no ha significado una mierda si luego no respeta nada.

-Eres el ser más egoísta que he conocido nunca.

lunes, 3 de enero de 2011

Caítulo 39

Mi despertador es el sonido de la cadena del váter, abro los ojos muy lentamente y la luz que reciben es casi dolorosa. Mundo cruel. Veo a Jacob salir del baño con las manos en la barriga y muy mala cara.


-Juro que no volveré a beber nunca más…


-Eso decimos todos la primera vez.- Josh se despierta desperezándose con poco cuidado y dándome un codazo en la espada.

-Será mejor que no bajes a desayunar…- Observa mi mente experta, observa demasiado tarde: tocan a la puerta, pero no exactamente la puerta del pasillo, llaman a la puerta que conecta las dos habitaciones por lo que solo pueden ser dos personas. Bien, no hay nada mejor para despertarse que haber de enfrentarse a la realidad.

En vista de la poca intención de colaboración por parte de mis compañeros de cuarto, me levanto y abro la puerta, es Billie. Al sobrepasar el umbral se para cerca de la puerta cerrada del baño, la cual ha decidido encubrir a Jacob, y arruga la nariz.

-¿Qué ha pasado aquí?

Joseph empieza a reírse.

-A Jake le ha sentado mal algo y no se encuentra bien, cenaría algo en mal estado, no sé- intento disculparle sin mucho éxito.

-¿El qué?


-Un zumo, no te jode…- susurra Joseph a la almohada, pero todos lo oímos.

Billie suspira y mira a Joseph gravemente, quien sonríe divertido.

-Vale, todos abajo, id al restaurante con Adrienne, ahora iré con Jake.

Joseph, con la única finalidad de meter más cizaña y continuar con la humillación de su hermano, no se mueve y cruza los brazos bajo la cabeza.

-Tengo que ducharme…

Billie le lanza tal mirada que podría haber movilizado hasta al mismísimo ejército soviético con solo pretenderlo. Joseph finge que no es así pero se levanta tan rápido que hasta sale descalzo al pasillo.

Algún día agradecerá tener a alguien como yo a su lado, no ahora y no a mí, pero lo hará: le explico su fallo respecto a su calzado y vuelve a entrar a la habitación con una seguridad que no tiene, una seguridad que le ha sido prestada.

En cualquier caso, yo también necesito de una seguridad ajena para enfrentarme a Adrienne así que espero a que Joseph decida bajar.

De nuevo pienso, ingenuamente, que con Josh de mi parte, podré cubrir a Jacob, mente ingenua. Nada más alcanzar a Adrienne, mi hermanastro suelta:

-Mamá, dice papá que subas, a Jake le pasa algo…

Adrienne se levanta confundida y nos despide.

-Papá no había dicho nada ¿verdad?


-Verdad.


-Eres un capullo.


-¡Venga ya! Él me la hizo ayer, se la debía ¿por qué tiene que ser siempre Jacob el bueno?


-Bueno, él…- Joseph lo ha conseguido, no sé qué responderle- sois muy diferentes, Josh, él…


-Déjalo, en serio…

Me siento mal, Josh está dolido, le cuesta admitirlo, pero es cierto, lo conozco poco, pero lo justo para saber cuándo le he fallado. Él ya se encuentra sirviéndose el desayuno y yo sigo en mi lugar, sin moverme, como la idiota que soy, finalmente consigo acercarme a Josh cuando este ocupa su lugar en la mesa.

-Josh lo siento.- Él finge sorprenderse y me mira confundido.

-¿Vale?


-No Josh, no, vale no, cuando alguien te pide perdón no le puedes decir vale.


-¿Y qué quieres que te diga? ¿”las doce y cuarto”?


-Dime que me perdonas o que me odias, pero no me ignores Josh, no hagas como que no pasa nada porque eso siempre agravará las situaciones, eso es lo que os pasa a Jake y a ti: tú te vengas de él, él se vengó de ti y así sucesivamente hasta el día en el que se fundó vuestra relación.


-En ese caso… no te perdono.


-¿Por qué? ¿Por haberte llamado capullo? ¿Por creer que Jake era el bueno? ¿Por…?- Me interrumpe.

-Por preferir a Jacob.

Se vuelve a levantar de la mesa, dejándome con la palabra en la boca, más bien llevándose cualquier palabra que pudiera salir de ella porque me las ha robado todas. Ahora resulta que a Josh le molesta que prefiera a su hermano ¿prefiera? No creo que esa sea la palabra no prefiero a ninguno de los dos, los quiero a ambos y conforme los conozco, más.

Me haré perdonar, siempre lo hago. Consigo un boli de la camarera y le escribo mi nota de arrepentimiento en una servilleta: no pienso arrastrarme para conseguir un perdón por algo que no es real.

“Siento que te moleste, pero siento aún más que lo pienses.”

Dejo la servilleta bajo su vaso de zumo, y abandono el restaurante con la sensación de que mi última nota dará para una charla muy larga con ambos hermanos.

Volvemos a casa, el problema con Jacob no ha gustado nada a sus progenitores y, no sé muy bien si como castigo o como precaución, volvemos a CA. Ha sido un placer conocerte, Hawaii, lo has hecho bien, see ya!

En el avión, Adrienne se sienta junto a Jacob, quien se encuentra mejor, de hecho, está perfectamente, si no fuera por el hecho de que se siente mal por ser el culpable de arruinar las vacaciones familiares. Junto a ellos se aposenta Joseph que parece que sigue molesto conmigo, aunque sé que ha leído mi servilleta. Por lo tanto, a mi padre y a mí nos tocan los asientos de la fila de delante, aislados del resto de la familia, en el viaje de ida esos dos asientos los ocuparon Billie y Adrienne.

Mi padre mira por la ventanilla mientras yo examino minuciosamente una cabeza rubia que hay tres asientos más adelante, desgraciadamente, tengo la sensación de que en cualquier momento o en cualquier lugar me puedo encontrar con Zack de nuevo, llámalo obsesión, llámalo X, pero le echo de menos. Creo que mi sentimiento de añoranza se ve potenciado por el de culpa y es que no puedo evitar sentirme responsable de lo que le ocurrió a Jake, si simplemente hubiera cuidado mejor de él… fue algo evitable.

-No puedo evitar sentirme culpable, papá.- Él suspira ruidosamente y me mira.

-Nunca tengas hijos, Melanie, firmado: tu padre.

Papá y sus sabias frases a tiempo.

-Descuida.


-No, en serio, si lo haces, eso que sientes ahora lo sentirás el resto de tus días. Parecerá que la cagues con cualquier cosa que hagas…


-¡Venga ya! Tú lo estás haciendo muy bien.


-¿Tú crees?

-No lo creo, lo sé. Jacob es maravilloso, la cosa más dulce que el planeta ha tenido jamás, no es por defenderlo sin más, pero lo de la otra noche fue un hecho aislado, todos tenemos derecho a deprimirnos y actuar estúpidamente una noche.- Digo sin poder evitar extrapolar mis palabras a mi existencia.- Solo una… solo una noche…

Billie me mira muy seriamente, quizás no le han gustado demasiado mis palabras, porque puede que haya pensado que iban con un segundo mensaje dirigido especialmente a él, me callo rápidamente ante mi metedura de pata.

-Sí, puedo entender a Jacob.- Dice lentamente.

-Y Joseph… bueno, Joseph es diferente a cualquier persona que haya conocido antes, me cuesta describirlo… Es… un cabrón.

No podría haberlo descrito mejor. Billie me mira anonadado.

-Pero el mejor de todos.- Aseguro.

-¡El mejor cabrón de los cabrones!- Añade él, a lo que ambos acabamos riendo.

-Tiene una seguridad en sí mismo arrolladora, conseguirá todo lo que se proponga, como ha hecho hasta ahora, creo.


-Lo que me preocupa es: si para ello tiene que pisotear a alguien ¿lo hará?

¿Por qué tengo la sensación de que responder afirmativamente a esa pregunta sería cagarla y decir la verdad a la vez?

viernes, 17 de diciembre de 2010

Capítulo 38

Es una zona bastante salvaje de la isla de Honolulu, una zona muy verde, apenas profanada por la mano del hombre. Una humilde casita de madera se encuentra al lado del aparcamiento.


Es una pequeña empresa de alquiler de helicópteros, Josh alquila uno para una hora, nos presentan a nuestro piloto y allá vamos.

Es una sensación espectacular la de sobrevolar la isla en helicóptero. El ruido, al cabo de unos minutos, resulta incómodo a pesar de los cascos, aún así, es una experiencia única. Aprovecho para tomar algunas fotografías -nada artísticas- para la prosperidad. Al mismo tiempo, el guía nos iba comentando algunas características de la isla. Es como escapar de todo, desconectar unos instantes para separar mente y cuerpo, dejando que mente sea la única protagonista y cuerpo simplemente preste sus servicios sensoriales. Es como respirar un aire nuevo, un aire jamás respirado y tan puro que ninguna otra persona lo ha experimentado jamás.

Ninguno de los dos hablamos durante el trayecto, tampoco lo hacemos al bajar, solo nos miramos sonrientes, como si acabásemos de haber alcanzado el máximo placer. Veo cómo le brillan los ojos a Joseph y aún respira por la boca, no es típico verlo tan contento, empiezo a pensar que Josh tiene una faceta muy personal que no deja mostrar nunca y ahora lo está haciendo inconscientemente.

De vuelta en el Mini seguimos sin mantener una conversación digna de ese nombre, nos dedicamos a exclamar adjetivos sobre la experiencia, tales como: increíble, maravilloso, orgásmico, único… en un orden pragmático casi perfecto.

Llegamos al hotel cuando ya ha oscurecido, por supuesto, el resto de la familia ya debe estar allí. Entro en la habitación seguida por Joseph que se tumba en el sofá y desconecta el mundo real para sumergirse en la red de Internet con su portátil.

-¿Jake?


-Estoy aquí.- Oigo su voz desde el baño- Pasa.

Me recibe un una estancia mágica repleta de burbujas y perfume de chuches. Mi hermano esta en el jacuzzi cubierto hasta los hombros de espuma, con una sonrisa en los labios y expresión inocente e infantil que se acentúa al verme y que queda potenciada por ese olor en el baño a tienda de golosinas. Me siento en la taza del váter, trono de aquel reino, a la derecha del rey.

-¿Has pasado todo el día con él?


-Así es.


-Y has sobrevivido, increíble.- Dice, pero sin rastro de reproche en su voz, solo burla.

Le pregunto por su día en el parque de agua, me comenta las anécdotas más sonadas como buen rey cotilla y como le han abandonado Billie y Adrienne: en realidad se fueron a cenar y Jacob quería quedarse para darse un largo baño relajante. La verdad es que le envidio. Me invita a participar en su baño, ya que hay sitio para dos, como máximo, pero rechazo la invitación.

-Esta noche hay una fiesta.


-Todas las noches hay fiesta aquí.


-Se trata de ir vestidos de algún color al completo.


-Mmmm… - Aún no me ha terminado de convencer.


-Hay que pagar un suplemento para entrar, pero incluye cóctel, orquesta y lunch.


-¿No será para viejos?


-¡Habrá de todo!- Sigo dudando, mi cuerpo no está hecho para aguantar tanto en un día: gimnasio, clase de surf, helicóptero…- ¿vienes?

Y ahí acaba todo, ahí es cuando termino de derretirme ante la mirada dulce de Jacob y acepto, ni siquiera tiene que insistir, él y su actitud se bastan para que no me atreva a contradecirle, algo parecido me pasa con Joseph pero su actitud es completamente opuesta.

Aviso a Joseph de que vamos a salir, pero cuando queda enterado de que nos dirigimos a una fiesta se apunta también. Procedemos a la táctica de dispersión pre-fiesta, como si lo hubiéramos ensayado, cada uno ocupamos nuestro lugar para arreglarnos, Josh se queda en el dormitorio, Jake tiene el baño y yo voy a la habitación de Billie y Adrienne por la puerta que comunica las habitaciones para invadir su baño ante la falta de espacio en nuestra habitación.

Decido que iré de blanco por completo, es el único vestido apropiado que me he traído para una fiesta, de algodón lo que quizás lo haga un poco ligero para una noche fresca. Una vez vestida, peinada, maquillada, perfumada y emperifollada en general, entro de nuevo en nuestra habitación donde ya no hay nadie. Parece que ambos sujetos masculinos se encontraban demasiado ansiosos por volver a socializar nocturnamente. Bien, bajemos.

Un hombre disfrazado de pingüino me toma los datos muy cordialmente y, después del intercambio de dinero, me permite pasar a la terraza. Tal y como predije, es una noche fresca, el escenario es un campo decorado con sillones de terraza blancos y velas perfumadas por doquier, aunque el olor a césped es difícil de disimular, los camareros también brillan con sus disfraces, moviéndose de un lado para otro con bandejas bien soberbias ofreciéndolas a los participantes de la fiesta, todo muy elegante, cual anuncio de Ferrero Rocher.

No localizo a Jacob por ninguna parte, sin embargo, pronto encuentro a Joseph, lleva una copa en la mano y se dirige a un corrillo de tres chicos de su edad aproximadamente; al verme, me mira de arriba abajo y asiente, como si me estuviese dando permiso para estar en la misma fiesta y no producirle vergüenza ajena, pero no me da la bienvenida ni me ayuda a integrarme. Él viste de negro al completo, por cierto.

No estoy acostumbrada a ir a fiestas sin conocer a nadie, quizá sea un error estar aquí, un camarero joven y muy atractivo pasa por mi lado ofreciéndome sus delicatesen, entiéndase por ello las copas de champagne, me sirvo.

Pronto me encuentro con una cara conocida: Giovanna está cerca de uno de los sillones luminosos, aparentemente sola, ese aparentemente es lo que me hace dudar sobre si acercarme o no, una sonrisa por su parte acaba por darme el empujón. Ella también lleva un vestido, solo que de color rosa palo, muy sencillo a la par que femenino.

-Buenas noches.- Saludo.

-Hola, Melanie ¿qué tal todo?


-Va benne. ¿Estás sola?


-Si lo dices por Tom- las pilla al vuelo, esta chica- sí, estoy sola. Se ha ido hace un momento… trabajo, ya sabes.

Por el tono de cansancio con el que lo ha dicho, sé que esconde mucho más de lo que su simple frase ha dejado entrever. Le propongo sentarnos.

-Las relaciones con un trabajo así de por medio siempre son duras.


-Claro.


-Pero vosotros lo lleváis bien, se os ve felices.- Continuo a riesgo de parecer típica, sé que esto se lo deben decir todos los días.

-Quiero a Tom más incluso que el primer día, pero eso no quita que quiera disfrutar más de él, por más tiempo; -hace una pausa- pero es su trabajo y lo respeto, igual que él respeta el mío.


-Lo sé.- Y lo he vivido, aunque no lo quiera admitir.- Tú y su trabajo le hacéis feliz, es como una amante con la que tienes que aprender a compartirlo.


-Exacto.


-A mi me pasa lo mismo.- Me sorprendo a mi misma confesándome, no entiendo muy bien por qué lo he hecho, pero supongo que necesitaba compartirlo con alguien que siente lo mismo.

-¿Es duro, verdad?


-No sé qué decirte, apenas se ha ido hace un mes…

Compartimos experiencias como dos amigas más con algo en común, pero en ningún momento le desvelo la identidad de Zack y no tengo muy claro el porqué. De repente suena el móvil de Giovanna.

-Es Tom.- Contesta levantándose. Al colgar, se excusa diciendo que tiene que irse.

De nuevo sola. Ni si quiera el champagne me acompaña ya. Pero no por mucho tiempo: Jacob no tarda en aparecer y dejarse caer a mi lado pesadamente, con un mojito en la mano.

-¿Qué tal la noche?


-Mmmm… ese camarero de allí me ha tirado los tejos.- Dice mirando hacia el chico tan guapo que me ha servido al principio de la noche, no estoy muy segura de si es cierto, el chico parece irradiar simpatía por todos los lados, quizás Jake lo haya confundido.

-Al menos está bueno, no te quejes.


-Maldito pederasta.- Lo pronuncia de una manera extraña en él, de una manera que suena a alcohol.

-Jake… ¿estás bien?

-No… -suelta una larga carcajada estúpida e infantil- estoy borracho.

Sí, está borracho, me cuesta admitirlo, pero mi dulce Jake, el que minutos antes se bañaba con gel con olor a piruleta ahora está borracho. Le quito el vaso de las manos y no ofrece resistencia.

-Aishhh, Jake, Jake…


-Melanie…


-¿Qué?


-A veces estoy triste…


-Es normal, Jake, todos lo…


-Prométeme que me llevarás a España.


-¿Cómo?


-Cuándo te vayas, ¿me llevarás contigo?


-Jake, estás bebido, no sabes lo que dices, luego te arrepentirás.


-Por favor Mel…- Unas lágrimas asoman tímidamente y me amenazan con invadir el rostro de Jake en mi presencia, algo que no puedo tolerar, estoy decidida a aceptar su trato a sabiendas de que está ebrio y mañana probablemente no se acuerde, pero él añade algo más:- estoy cansado de los insultos…

Termino de entender muchas cosas, pero especialmente el porqué Jake se siente así, insultos… solo hay un motivo, probablemente el más ilógico de todos, para que algo pudiera molestar a Jacob, ¿acaso se meten con él por lo que siente? Abrazo a mi hermano que queda dormitando sobre mi hombro. Su hermano no tarda en aparecer por allí y toma asiento en el sofá de al lado, a mi izquierda.

-¿Una noche dura?- Pregunta mirando a Jacob.

-Solo está…


-Borracho.

Suspiro, supongo que intentar cubrir a Jake ante su hermano va a ser complicado, sobre todo después de lo que hizo Jake esta mañana entregándole la tarjeta de la habitación a Adrienne.

-La versión oficial para tus padres es cansado ¿de acuerdo?

Él se encoge de hombros.

-Un día es un día.- Admite mirando con algo parecido al cariño a Jake.

-Gracias Josh.


-Qué envidia…- susurra mirándonos.

Y allí apareció la parte más dulce del primogénito: admitiendo que tenía envidia, no podría asegurar exactamente de qué, quizás de ambos, de nuestra relación o quizá de mí por ser capaz de darle un abrazo a Jake con normalidad.

Subir a la habitación fue más difícil de lo que en un principio te puedes llegar a plantear y es que no cuentas con el peso muerto de de tu hermano borracho o semiinconsciente, por supuesto la ayuda de Josh fue más que necesaria, aún así llegamos a nuestra habitación antes de la media noche del día siguiente, pero después del amanecer del día presente.

Al entrar decidimos que Jacob dormirá en la cama individual, de hecho, él así lo pide: a pesar de su estado tiene segundos de lucidez bastante nítidos. ¿Estará de acuerdo Josh con compartir cama esta vez?

-Bien, dejémoslo claro: aquí hay una línea.- Dice Josh con cara de concentración pasando su dedo índice por el centro de la cama doble- Se trata de no sobrepasar, por supuesto, dicha línea.


-No te voy a violar, Josh.- digo sin hacerle mucho caso, lanzando mis zapatos lo más lejos posible de mí, siempre me destrozan, los traidores.

-Mira, mejor, duerme en el sofá.


-Duerme tú en el sofá, no te jode.


-No, no me da la gana. Volvamos al plan inicial.- Le interrogo con la mirada.- ¡La línea, Melanie! ¡La línea!


-La línea, la línea, claro.

Me tumbo al fin en mi lado de la cama, el mismo que he ocupado al dormir con Jake. Josh se lo piensa un poco más, pero también acaba acostándose, estoy demasiado cansada como para pensarlo demasiado, pero juraría que estoy cogiendo confianza con Josh. Buenas noches mundo, sueña con Hawaii.